Los nacidos bajo este signo se dividen en dos grupos; los nacidos en la primera quincena, o nativos de la Luna Nueva, y los nativos de la Luna Llena nacidos durante los últimos quince días del mes arbóreo.
Los nacidos de la Luna Nueva, suelen ser más impulsivos y extrovertidos, mientras que los últimos pueden parecer ingenuos, pero no lo son, pues pese a su generosidad y humildad no son personas a las que los demás puedan engañar o aprovecharse fácilmente.
En general los nativos de este mes, tienden a tener una naturaleza dual; por un lado, son personas dotadas de una gran creatividad y psiquismo, mientras que por otro son tremendamente prácticos y conscientes de la realidad. Personas compasivas y con una gran intuición, que les hace percatarse fácilmente de cuándo es necesaria su ayuda. Poseen una gran espiritualidad, con tendencia a sentir curiosidad por los temas metafísicos, filosóficos y espirituales.
Dotados de fácil adaptación a todo tipo de situaciones, pese a su fragilidad de aspecto, poseen gran fortaleza de espíritu y se reponen con bastante facilidad de los golpes emocionales.
El aspecto negativo de su personalidad es que son fácilmente influenciables por la opinión de los demás y así pierden la confianza en sí mismos. También les resulta difícil terminar lo que empiezan, puesto que fácilmente pierden interés por las cosas que no les reportan resultados inmediatos.
Suelen sentirse atraídos por el mar, y posiblemente a causa de su naturaleza creativa y soñadora, contrarrestada por su sentido práctico decidan dedicarse a las artes o a cualquier tipo de labores caritativas.
El fresno es un árbol símbolo de juventud, larga vida y prosperidad, cuya madera, que representa el agua y el mar, simboliza el equilibrio. Nos conecta con las fuerzas espirituales del universo y nos protege tanto psíquica como emocionalmente.
Su energía se utiliza para iluminar la mente y dar equilibrio, salud y resistencia a nuestro cuerpo. Con ella purificamos cuerpo y mente. Obtenemos una visión más consciente, vital y espiritual de la vida. Aporta protección y seguridad a las personas faltas de apertura emocional, que tienen miedo a relajarse o que albergan sentimientos de rencor. Ayuda también a las que se sienten indefensas por bloqueos físicos o psíquicos, que padecen falta de seguridad en si mismas o que sufren algún tipo de vejez prematura. Se utiliza para despertar el poder sanador y del amor, en trabajos de curación física y para incrementar nuestra energía vital.

Sus hojas son utilizadas como laxantes y diuréticas y tomadas en infusión alivian y combaten la artritis.
Una almohada rellena de hojas de Fresno te da protección psíquica y ayuda a tener sueños reveladores.

Los antiguos griegos usaban esta madera para fabricar armas y barcos, debido a su dureza e impermeabilidad. Se dice que de madera de Fresno era la lanza con la que Aquiles mató a Héctor.
También se dice que era la madera que empleaban las brujas para los palos de sus escobas.
Dos árboles plantados, uno a cada lado, frente de las casas mantiene apartadas las influencias malignas.
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