La fe sola no es suficiente, la paciencia también juega un papel importante, pues no todos los deseos se cumplen de manera inmediata, ya que ciertas condiciones habrán de acontecer antes de que se conviertan en realidad.
El pensamiento humano produce energía, la cual crea la fuerza necesaria y a su vez se transforma en acción. Tu voluntad es la que dirige, transmite y guía tus pensamientos hacia su desarrollo, de este modo se convierten en una fuerza que ni el tiempo ni la distancia pueden vencer.
Tus pensamientos producen vibraciones mentales, que jamás se pierden, por lo tanto cuando creas un conjuro, pones en funcionamiento un esquema determinado. Cuanto más grande es tu poder de concentración, más grande será el éxito.
Has de saber concentrarte y mantener en tu mente un solo pensamiento sobre un único tema, excluyendo cualquier otro asunto. Y esta facultad requiere un aprendizaje en un ambiente tranquilo y aislado.
Deberás entrenar tu capacidad de concentración, unos pocos minutos al principio. Puedes elegir un símbolo al azar,( circulo, cuadrado, etc.) el que quieras, y apunta la duración del tiempo en que pudiste mantener en tu mente la imagen de este símbolo. En los días siguientes procura mantener la concentración un minuto más, hasta conseguirlo durante veinte minutos. Has de concentrarte en ese símbolo únicamente y expulsar todos los demás pensamientos. Además deberás de familiarizarte con la creación de imágenes mentales, el Pensamiento Creativo hace concreto un objeto determinado, mediante tu imaginación deberás implantar en tu mente una imagen lo más nítida posible, cuanto más nítidas sean tus imágenes mentales, más concentración y fuerza e intensidad reciban, antes se convertirán en una realidad tangible, pues las vibraciones siguen emanando de tu mente al éter que te rodea y esto a su vez produce un efecto magnético que atrae el objetivo deseado.
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