viernes, 28 de febrero de 2014

CARNAVAL. En Carnaval todo vale...?

Cuenta la leyenda que en carnaval todo vale... y por eso se llevan máscaras...?
Desde muy pequeña vengo celebrando los Carnavales, a veces en mi ciudad natal y otras veces en otras ciudades. Nunca se me ocurrió preguntar sobre los orígenes de tan singular fiesta. Sólo recuerdo que en la escuela donde me formé, (que era una escuela religiosa) parecían reacios a contarnos nada sobre los orígenes de la misma. Mas bien diría que se ocupaban de tener contenta  a la Ampa, (asociación de padres de alumnos) que era quien organizaba el festejo, para que los alumnos se divirtieran, (disfrazados de lo que no son, o de lo que les gustaría ser), antes del período de exámenes, previo a la Semana Santa.

Más adelante, cuando fui creciendo me dí cuenta que para los adultos era, sino igual, muy parecido. Puesto que era una manera de pasarlo bien, descontrolándose un poco, gozando de cierta permisividad, antes de la rigidez social y alimenticia de la llamada Cuaresma, por lo menos en los países de tradición cristiana.

Un período marcado por la exaltación de lo festivo, lo mundano, lo carnal. Y con una principal característica: mientras dura, los miembros de cada comunidad, pueden realizar actos transgresores de las normas sociales, que se hallan por lo general, prohibidas en otras épocas del año; comer carne, prohibitiva durante la época cuaresmal, tener contactos sexuales relativamente libres, criticar abiertamente a las autoridades sociales, políticas, religiosas, etc, incluido el "gamberrismo".
Con cualquiera de estos actos se cumple de forma clara el principio de inversión que domina todo el fenómeno carnavalesco, y que ha sido interpretado por muchos, como una estrategia social para liberar tensiones y conflictos latentes entre los miembros de cada comunidad. En definitiva una especie de catarsis que permite una expresión ordenada, reglada y sobretodo temporal, de las pasiones y tensiones reprimidas durante el resto del año. Ejerciendo así como una válvula de escape que acaba reforzando el mismo orden social que el Carnaval pretende invertir o parodiar.


Una vez reflexionado todo esto sólo me queda decir que siempre es bueno pasarlo bien...mientras no causemos daño a otros. Y puesto que en la hechicería, ya se sabe que todo mal enviado, termina por volver a rendirnos cuentas. Mi consejo es: A pasarlo bien!!!!

Pero cuidando de que las consecuencias de lo hecho, no nos persigan más alla del Carnaval.

                                                                                                    -Ayla Malet-




No hay comentarios:

Publicar un comentario